2.1. Dinámica de derivaciones especializadas y priorización de casos clínicos
La aplicación del marco de determinantes biopsicosociales al análisis de la atención psicológica infanto-juvenil evidencia que la disrupción provocada por la crisis sanitaria transformó sustancialmente los circuitos de acceso asistencial. En primer término, el flujo de derivaciones desde la atención primaria hacia las unidades especializadas de salud mental infanto-juvenil refleja una saturación estructural, en la que la mayor complejidad clínica de los casos exige una reevaluación urgente de los umbrales de triaje y priorización ("General practitioner referrals", 2024). Esta intensificación en la severidad sintomática, particularmente en cuadros internalizantes y desregulación emocional, tensiona los canales convencionales de captación y restringe la capacidad de respuesta oportuna en el sistema ambulatorio ("The Impact of COVID-19", 2023). Asimismo, al examinar el objeto de estudio desde la provisión en entornos comunitarios, se constata que los centros educativos constituyen plataformas indispensables para mitigar la sobrecarga de la red especializada. La integración formal de servicios de salud mental en las escuelas no solo facilita la detección precoz de la morbilidad emergente, sino que también democratiza el acceso terapéutico y reduce las barreras de inequidad asistencial ("Increasing access to school-based mental health services", 2025). De este modo, la articulación entre atención primaria, ámbito escolar y psicología clínica especializada requiere protocolos de priorización armonizados que superen la fragmentación del cuidado infanto-juvenil.