3.1. Impacto de la rotación y la inseguridad laboral en la salud mental del personal
El análisis de las dinámicas laborales hospitalarias revela que la inseguridad en el empleo constituye una fuente persistente de tensión psicológica que repercute negativamente en la salud de los trabajadores sanitarios [1]. En el colectivo de enfermería, la discontinuidad de los contratos temporales genera un estado de constante adaptación a diferentes entornos asistenciales y equipos de trabajo, lo que dificulta la consolidación de redes de apoyo mutuo y agudiza la vivencia de aislamiento profesional. Esta constante fluctuación organizativa incrementa la vulnerabilidad ante manifestaciones de despersonalización y agotamiento emocional severo, limitando los recursos personales orientados al autocuidado y al afrontamiento reflexivo [4]. Lejos de ser un fenómeno transitorio, la exposición prolongada a la eventualidad contractual debilita el sentido de pertenencia institucional y sobrecarga la capacidad de respuesta ante las demandas clínicas cotidianas. La literatura evidencia que tanto el personal con vinculación temporal como aquel sometido a la amenaza percibida de pérdida de empleo experimentan deterioros sustanciales en su bienestar mental y en la calidad del descanso [1]. En consecuencia, la conjunción entre la inestabilidad de las relaciones laborales y las exigencias emocionales propias de la atención directa configura un escenario adverso donde el desgaste psíquico se consolida progresivamente como un problema estructural del sistema de salud.