3.1. Capacidad de enfriamiento evaporativo de la vegetación y masas hídricas
El análisis microclimático confirma que las coberturas vegetales y las láminas de agua desempeñan una función reguladora indispensable frente a la concentración térmica en los tejidos urbanos consolidados. Al evaluar la distribución de la temperatura superficial terrestre mediante herramientas de teledetección, se constata que la proximidad a masas hídricas y áreas verdes reduce significativamente las anomalías térmicas en comparación con las zonas edificadas y desprovistas de cobertura vegetal (Assessing the Cooling Effect of Blue-Green Spaces, 2023). Esta dinámica responde al balance de energía en superficie, donde la integración de vegetación y agua estimula la transferencia de calor latente a través de la evapotranspiración, contrarrestando de forma efectiva el calentamiento sensible derivado del sellado del suelo y de los materiales constructivos tradicionales. Asimismo, la modelización del clima urbano a escala de barrio y cañón urbano demuestra que la incorporación de pavimentos permeables con capacidad de enfriamiento evaporativo y masas arbóreas mitiga sustancialmente el estrés térmico peatonal y reduce la demanda de energía para la refrigeración de edificaciones durante episodios de calor intenso (Advancement in Urban Climate Modelling at Local Scale, 2020). La interacción entre el transporte higrotérmico en materiales porosos, la sombra radiativa y la ventilación local amortigua la severidad microclimática. De este modo, la configuración estratégica de refugios climáticos basados en infraestructuras azul-verdes no solo optimiza el confort en los espacios públicos exteriores, sino que fortalece la resiliencia energética del entorno urbano frente a las presiones térmicas contemporáneas.