2.3. Distribución regresiva en el uso de servicios ante necesidades de salud
El análisis empírico e institucional de la estructura sanitaria revela cómo la segmentación en tres subsistemas (público, de la seguridad social y privado) reproduce marcadas asimetrías asistenciales. La desconexión operativa entre el Ministerio de Salud y las jurisdicciones provinciales autónomas debilita la capacidad de regulación federal sobre las obras sociales y el sector privado, consolidando un esquema descentralizado e ineficiente ("The Health System in Argentina", 2012). Esta dispersión de potestades restringe la implementación de políticas homogéneas e impide una redistribución equitativa de los recursos financieros y humanos en el territorio nacional. En este marco, la brecha entre la cobertura nominal y la atención concreta se traduce en disparidades sistemáticas en el acceso clínico. Las mediciones sobre inequidad horizontal demuestran que el sistema de salud exhibe una utilización de servicios sesgada hacia los sectores de mayores ingresos, en la cual factores no vinculados a la necesidad médica, tales como el nivel educativo y la tenencia de cobertura por seguridad social, incrementan la desigualdad ("Need and Inequality in the Use of Health Care Services", 2020). Dicha dinámica confirma que la fragmentación estructural favorece una concentración regresiva de las prestaciones. Asimismo, la consagración del derecho a la salud resulta insuficiente sin una cobertura efectiva basada en priorizaciones explícitas y en el fortalecimiento de la atención primaria provincial ("Making Universal Health Care Effective in Argentina", 2018). La persistencia de barreras institucionales reproduce brechas que contradicen la universalidad, exigiendo una gobernanza interjurisdiccional orientada a la equidad.