4.1. El efecto faro y la fijación de remuneraciones informales
La contrastación entre las rigideces regulatorias y la dinámica del empleo no registrado revela tensiones estructurales que cuestionan la eficacia distributiva tradicional. Mientras las perspectivas convencionales asumen que la elevación de los umbrales mínimos salariales salvaguarda el poder adquisitivo, la literatura evidencia que un endurecimiento normativo sin mecanismos eficaces de inspección incentiva la evasión patronal y canaliza a la mano de obra menos cualificada hacia la desprotección [1]. En entornos latinoamericanos caracterizados por una débil fiscalización institucional, los estándares formales actúan frecuentemente como una barrera de entrada para micro y pequeñas unidades económicas, induciendo arreglos informales en los que los salarios observados divergen sustancialmente de los mínimos legales [5]. Esta dualidad subraya que la informalidad no responde exclusivamente a una decisión voluntaria de optimización tributaria, sino a un mecanismo de ajuste frente a presiones de costos laborales agregados. Por consiguiente, la fijación aislada de aumentos nominales presenta serias limitaciones si no se acompaña de incentivos a la productividad y esquemas de formalización gradual acordes con la capacidad económica de los sectores más vulnerables.