Discusión
La convergencia entre la degradación climática y las decisiones de desplazamiento interno refleja una marcada desigualdad en la distribución espacial del riesgo. Mientras que los factores de expulsión se relacionan predominantemente con la pérdida recurrente de medios de vida y la frecuencia de desastres por inundación [2], la reubicación hacia nodos económicos litorales no garantiza una reducción efectiva de la vulnerabilidad. En estos contextos de destino, los flujos migratorios suelen integrarse en cinturones periféricos caracterizados por una infraestructura precaria y una exposición crítica a deslizamientos y ciclones tropicales [1]. Esta trayectoria evidencia una transferencia geográfica del riesgo en lugar de un proceso adaptativo sostenible. Asimismo, las respuestas institucionales adolecen de vacíos normativos sustantivos al no tipificar plenamente las garantías asociadas al desplazamiento ambiental interno dentro de los esquemas convencionales de asistencia [4]. Las restricciones en la comparabilidad de registros territoriales y la dispersión conceptual sobre la multicausalidad de la movilidad humana limitan la formulación de instrumentos preventivos de ordenamiento territorial.