3.1 Centralización de compras públicas y barreras en la distribución de medicamentos
La reconfiguración del sistema de salud orientada hacia el esquema IMSS-Bienestar representa un esfuerzo estructural por superar la fragmentación histórica de los servicios públicos en México [5]. No obstante, la concentración de las adquisiciones gubernamentales plantea desafíos complejos en la sincronización entre la compra consolidada y la entrega efectiva en unidades hospitalarias y centros de atención primaria. Como argumenta la literatura sobre gobernanza farmacéutica, la transparencia en la licitación pública es una condición necesaria pero insuficiente si no se acompaña de rendición de cuentas operativa y sistemas integrados de información capaces de monitorear la cadena de suministro en tiempo real [4]. Las tensiones federativas y las brechas en la infraestructura local generan cuellos de botella que impactan la disponibilidad de insumos esenciales, orillando frecuentemente a los usuarios a recurrir a servicios y farmacias del sector privado para cubrir sus requerimientos terapéuticos inmediatos [5]. En consecuencia, la consolidación del modelo no solo exige transferencias normativas y presupuestarias, sino también el fortalecimiento de capacidades técnicas de planeación de la demanda y distribución capilar para garantizar la equidad sanitaria.