2.1. Condiciones Laborales, Remuneración y Carencias en Infraestructura Asistencial
El análisis de la fuga sanitaria a partir de la teoría del capital humano y el enfoque de atracción-expulsión permite comprender la desarticulación institucional que experimentan los sistemas de salud pública. Al examinar el comportamiento del personal sanitario como depositario de capacidades esenciales, se evidencia que los factores de empuje superan el compromiso profesional cuando las organizaciones asistenciales no garantizan condiciones mínimas para el ejercicio clínico. Conforme señalan Meo y Sultan (2023), la inestabilidad del entorno, la carencia de infraestructura médica adecuada y los reducidos incentivos salariales propician una emigración continua de médicos y personal de enfermería, lo cual deteriora gravemente la cobertura asistencial y la capacidad operativa de las instituciones sanitarias. Asimismo, la formulación de estrategias de retención demanda intervenir sobre los determinantes motivacionales del trabajo en salud. Tal como sustentan las investigaciones sobre retención laboral en el sector público (2026), la ausencia de programas sólidos de desarrollo profesional y las deficiencias retributivas constituyen predictores determinantes en la intención de abandonar el sector público sanitario, donde las limitadas opciones de ascenso debilitan la permanencia de los recursos humanos cualificados. De este modo, la pérdida sistemática de profesionales responde a desequilibrios estructurales entre las demandas asistenciales y la precariedad de los entornos laborales locales (2024). En consecuencia, la planificación del talento no puede reducirse a medidas administrativas aisladas, sino que exige transformar integralmente los incentivos económicos, el clima organizacional y la infraestructura asistencial para neutralizar las presiones de expulsión y salvaguardar el capital humano en salud.