1.1. Constructos de género, relaciones de poder y dimensiones del sexismo ambivalente
El análisis de las violencias basadas en género en los campus universitarios públicos exige examinar cómo operan las estructuras socioculturales y las relaciones de poder en la cotidianidad académica. De acuerdo con las formulaciones sobre sexismo ambivalente desarrolladas a partir del marco teórico de Glick y Fiske, las actitudes hostiles y benevolentes coexisten para justificar y perpetuar la subordinación femenina mediante mecanismos simultáneos de castigo y recompensa simbólica, observándose niveles significativos de estas manifestaciones en el contexto universitario colombiano (W3123951331). Esta configuración ideológica normaliza sutiles microagresiones cotidianas y condiciona las interacciones interpersonales entre docentes y estudiantes, dificultando el reconocimiento explícito de las conductas de hostigamiento y reforzando asimetrías jerárquicas persistentes en los espacios de educación superior. Frente a este panorama estructural, las respuestas institucionales puramente punitivas resultan insuficientes si no se articulan con transformaciones sustantivas en la cultura comunitaria de los campus. En este sentido, la implementación de estrategias pedagógicas dialógicas y modelos formativos facilitados por pares promueve la construcción de una conciencia crítica compartida, fortaleciendo habilidades prácticas para el consentimiento, las relaciones respetuosas y la intervención activa de testigos frente a situaciones de vulneración (crossref-10-30688-janzssa-2026-1-13). Al aplicar este marco a la realidad universitaria, se evidencia que mitigar estas problemáticas requiere superar la lógica del mero acatamiento burocrático o punitivo, consolidando metodologías formativas participativas y relacionales que empoderen a la comunidad estudiantil como un agente central y reflexivo en la prevención de las violencias.