3.1 Violencia por razón de género y sintomatología afectiva
El análisis de las agresiones interpersonales en la educación superior evidencia que el malestar psicoemocional opera simultáneamente como factor vinculado a la perpetración y como secuela directa en las víctimas. Al examinar los roles tradicionales masculinos, la bibliografía especializada plantea que las dificultades en el bienestar psicológico masculino convergen con construcciones de género específicas que facilitan la perpetración de agresiones sexuales hacia estudiantes universitarias (Poor Mental Health Scoping Review, 2026). Esta correspondencia resalta la necesidad de considerar la salud mental no solo como un desenlace lesivo, sino también como una dimensión crítica en los esquemas de riesgo y prevención institucional. Por otro lado, los efectos adversos se complejizan al considerar factores identitarios y contextuales que limitan las respuestas de auxilio frente a la victimización. En investigaciones sobre experiencias de violencia sexual y acoso en campus universitarios, se demuestra que normas culturales, expectativas familiares y barreras estructurales propician el silenciamiento, la autoculpabilización y la renuencia a buscar apoyo formal o psicológico (Navigating Silence Study, 2025). Dicha confluencia refuerza la vulnerabilidad psicosocial de las estudiantes agredidas, quienes enfrentan un aislamiento derivado tanto del trauma del evento como del estigma circundante. De este modo, la articulación teórica entre construcciones de género, dinámicas institucionales y salud mental permite constatar que las agresiones en los entornos de educación superior sobrepasan el plano individual, consolidando patrones sistemáticos de sufrimiento psíquico, desprotección comunitaria y afectaciones a las trayectorias universitarias.