Marco conceptual de la relocalización y fricciones operativas
La reorientación de las redes de producción global hacia esquemas de proximidad responde primordialmente a la necesidad de atenuar la exposición a riesgos de transporte, disputas comerciales y disrupciones sistémicas [crossref-10-31219-osf-io-5atfw-v1]. Sin embargo, la conceptualización teórica de este fenómeno revela que la mera cercanía geográfica no garantiza resultados óptimos de integración productiva. Como se postula en los modelos de proximidad multidimensional, la absorción efectiva de capital foráneo y la generación de encadenamientos productivos demandan concordancia institucional, organizativa y tecnológica [W7116775926]. En ausencia de estas condiciones, los flujos manufactureros tienden a estructurarse como enclaves aislados con reducidos efectos multiplicadores en la economía anfitriona. Asimismo, las evaluaciones recientes demuestran que las restricciones en infraestructura básica y el rezago en la adopción de capacidades técnicas operan como barreras no lineales que frenan la expansión del sector manufacturero [crossref-10-2139-ssrn-6944841]. Cuando las regiones carecen de redes energéticas estables, conectividad logística y proveedores certificados, la ventaja de menores distancias de tránsito se ve neutralizada por sobrecostos operativos y retrasos en piso de planta. De este modo, la literatura especializada subraya que la sostenibilidad del proceso de relocalización no depende únicamente de incentivos fiscales o acuerdos arancelarios, sino de la capacidad estructural de las regiones para modernizar sus servicios públicos de soporte y dinamizar la formación de capital humano calificado [W7116775926].