Discusión sobre el impacto sistémico del hostigamiento en la atención sanitaria
La persistencia del acoso moral dentro de las instituciones hospitalarias públicas no constituye un fenómeno aislado, sino una manifestación estructural ligada a dinámicas jerárquicas y organizacionales. Las investigaciones desarrolladas en el ámbito sanitario bonaerense evidencian que el hostigamiento laboral, perpetrado predominantemente por superiores jerárquicos, actúa como un estresor crónico que desencadena sintomatología psicosomática, depresión, ansiedad y ausentismo en los profesionales de la salud (Acoso moral en hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires, Argentina: Estudio prospectivo de actualización – Diez años después, 2025). Este deterioro sistemático del bienestar del personal sanitario repercute de manera directa en la calidad del entorno asistencial, consolidando pautas de desgaste que comprometen el funcionamiento de los servicios públicos. Al analizar este escenario en conjunto con las transformaciones institucionales contemporáneas, se advierte que la subordinación de la práctica asistencial a criterios de eficiencia administrativa refuerza la despersonalización del acto médico. Tal como se postula en los debates actuales sobre bioética institucional, la deshumanización no representa una falla contingente, sino la consecuencia de estructuras que desplazan al sujeto de atención hacia la categoría de objeto de gestión (Hacia una ética del cuidado en hospitales públicos: revisión crítica de la deshumanización estructural, 2025). En consecuencia, la discusión sobre el acoso moral exige superar las intervenciones meramente punitivas o reactivas. Resulta imperativo reconstruir los marcos éticos y normativos hospitalarios, promoviendo una ética relacional que reconozca la vulnerabilidad humana tanto de los usuarios como de los trabajadores sanitarios, garantizando entornos laborales justos que frenen la erosión del cuidado público.