La proliferación de las redes sociales ha transformado radicalmente las dinámicas de interacción social durante la adolescencia. Este periodo crítico del desarrollo humano se ve ahora condicionado por una presencia constante en entornos digitales, lo que ha generado un intenso debate académico sobre sus efectos en el bienestar emocional y la salud mental [1][2].
La evidencia actual muestra una complejidad creciente en los resultados reportados, con estudios que oscilan entre la identificación de riesgos significativos, como la ansiedad y la depresión, y la constatación de beneficios en términos de soporte social y reducción del aislamiento [4][8]. Esta inconsistencia subraya la necesidad de un análisis sistemático que permita clarificar las variables moderadoras de dicha relación.
El presente trabajo tiene como objetivo evaluar de manera rigurosa la literatura científica reciente, identificando los patrones de uso que resultan más determinantes para la salud mental. A través de una metodología de revisión sistemática, se busca integrar hallazgos globales con la realidad específica de los adolescentes en España, proporcionando una base sólida para la comprensión de este fenómeno [7][8].
Finalmente, este estudio pretende ofrecer una visión integral que trascienda la mera descripción de riesgos, orientándose hacia la formulación de recomendaciones prácticas. Mediante el análisis de políticas públicas y estrategias educativas, se busca contribuir a la creación de entornos digitales más seguros y saludables, promoviendo una alfabetización digital efectiva que empodere a los jóvenes frente a los desafíos del entorno virtual [6][8].