La educación inclusiva se ha consolidado como un pilar fundamental en la agenda de los sistemas educativos contemporáneos, buscando garantizar el derecho a una formación equitativa para todos los estudiantes (UNESCO, 2020). La accesibilidad, entendida como el conjunto de condiciones que permiten a las personas con discapacidades participar plenamente, es un componente crítico para el éxito académico en el nivel superior [1][2].
No obstante, la implementación de políticas inclusivas enfrenta obstáculos persistentes, tales como la rigidez en los métodos de evaluación, la falta de infraestructura adecuada y la insuficiente formación docente para atender la diversidad [3]. Esta brecha entre la normativa vigente y la realidad cotidiana del aula genera una exclusión involuntaria que limita el potencial de los estudiantes con discapacidad, afectando su trayectoria académica y social [3][4].
El objetivo de este trabajo es analizar el estado de la accesibilidad en la educación superior, tomando como referencia el marco teórico del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y su aplicación en el contexto argentino. Mediante un análisis cualitativo, se examinarán los mecanismos de apoyo institucional y se identificarán las áreas críticas que requieren una intervención urgente para alcanzar una verdadera equidad educativa [1][4].
La relevancia de esta investigación radica en su capacidad para ofrecer una perspectiva crítica sobre las políticas de inclusión actuales, proporcionando recomendaciones basadas en evidencia para mejorar las prácticas pedagógicas. A través de la revisión de casos, este estudio busca contribuir al desarrollo de entornos de aprendizaje más flexibles, inclusivos y centrados en las necesidades reales de los estudiantes [2][3].