Análisis: tensiones territoriales y extractivismo en el Noroeste Argentino
La configuración del litio como mineral estratégico a escala planetaria responde a la urgencia por acelerar la transición hacia matrices energéticas descarbonizadas y vehículos eléctricos. En el Noroeste Argentino, esta dinámica geoeconómica se traduce en un despliegue intensivo de capitales mineros y automotrices multinacionales en los salares de la Puna de Atacama [2]. Sin embargo, la conceptualización del litio en la región no puede disociarse de las condiciones ecológicas extremas del altiplano, donde el agua dulce constituye un elemento sumamente escaso e indispensable para la vida comunitaria [2]. La extracción mediante bombeo y evaporación de salmueras altera los equilibrios hidrológicos de las cuencas cerradas, generando fricciones directas con las poblaciones originarias, como las comunidades Kolla y Atacama, cuyas economías de subsistencia dependen históricamente del acceso a las vegas, salinas y cursos hídricos superficiales [2]. Esta superposición de intereses mercantiles globales y lógicas de habitar ancestral actualiza tensiones históricas presentes en la región desde épocas coloniales tempranas, cuando la minería reconfiguró de manera profunda el paisaje y los asentamientos humanos en la Puna jujeña [1]. Por consiguiente, el examen de estos conceptos revela que la explotación del litio opera como un vector de nuevos extractivismos que reproducen asimetrías territoriales preexistentes [1], [2].