Marco Teórico de los Regímenes Cambiarios Extremos
El debate teórico sobre los regímenes cambiarios extremos analiza la dolarización formal como una respuesta drástica ante la pérdida total de credibilidad en la autoridad monetaria nacional. Desde una perspectiva centrada en la contención institucional, la adopción oficial de una divisa extranjera opera como un ancla dura que atenúa los costos macroeconómicos derivados de políticas populistas, limitando los episodios de alta inflación en economías incapaces de consolidar la independencia de sus bancos centrales (crossref-10-2139-ssrn-5196518). Según esta vertiente, la renuncia a la moneda soberana establece una regla de compromiso que restringe el financiamiento monetario del déficit y modera la volatilidad macroeconómica inducida por la discrecionalidad estatal. Sin embargo, otras aproximaciones teóricas enfatizan que la estabilidad nominal lograda mediante la sustitución monetaria resulta insuficiente si no concurren condiciones institucionales complementarias. En esta dirección, se sostiene que el éxito de la dolarización para contener la inflación y mitigar la volatilidad depende estrechamente de una gobernanza creíble y de reformas estructurales integrales, advirtiendo que los esquemas parciales o desregulados terminan amplificando la fragilidad económica y las crisis de balanza de pagos (crossref-10-31219-osf-io-ayh3e-v1). Mientras el primer enfoque resalta el papel disciplinador de la dolarización frente al sesgo inflacionario del populismo, la perspectiva crítica demuestra que la sola fijación cambiaria no compensa la vulnerabilidad fiscal. De este modo, la literatura diverge entre concebir la dolarización como un freno institucional autosuficiente o como un esquema condicionado a la disciplina estructural.