Desarrollo: Régimen monetario, credibilidad y estabilización inflacionaria
La adopción formal de una moneda extranjera suele defenderse como una solución definitiva para quebrar la persistencia inflacionaria y restaurar la credibilidad macroeconómica. En efecto, la experiencia comparada demuestra que un régimen de dolarización plena puede estabilizar los precios internos y reducir la volatilidad general al anular la discrecionalidad del financiamiento monetario del déficit público (Dollarization and Macroeconomic Stability: Lessons from Argentina, Ecuador, and Lebanon, 2025). Desde esta perspectiva favorable, prescindir de la moneda local elimina el riesgo de devaluación y neutraliza las expectativas de emisión descontrolada que históricamente han deteriorado la economía argentina. Sin embargo, los críticos advierten con fundamentos sólidos sobre los costos estructurales y los riesgos inherentes a la pérdida de instrumentos cambiarios. La evidencia empírica subraya que la dolarización financiera y los esquemas monetarios no respaldados por disciplina fiscal profunda conllevan una demanda de dinero más inestable, un crecimiento del producto más lento y una marcada propensión a sufrir crisis bancarias severas (Levy Yeyati, 2006). De este modo, la sustitución monetaria por sí sola no garantiza la estabilidad si no está acompañada por reformas institucionales integrales y una gobernanza creíble, pues los esquemas parciales o mal administrados terminan amplificando la fragilidad económica en lugar de resolver los desequilibrios de fondo (Dollarization and Macroeconomic Stability: Lessons from Argentina, Ecuador, and Lebanon, 2025). En consecuencia, aunque la dolarización erradica la inflación inmediata, su viabilidad a largo plazo permanece estrictamente condicionada a la solidez institucional y fiscal previa.